La Guerra de las Salamandras de Karel Čapek / Pablo Delgadillo

“¿Cuál es el origen de la salamandra? ¿Será la de mi país la más poderosa? ¿En qué más podrían ser empleadas? ¿Cuántos golpes son necesarios para que aprendan algo nuevo y cuántos pueden resistir sin dejar de ser funcionales?”


En las solitarias calles de una ciudad cualquiera, un hombre contempla preocupado el afluente de un río. Sabe que la tranquilidad que siente es falsa, no más que la tensa calma previo a la tormenta. Una tormenta que está prácticamente a la vuelta de la esquina y que cuando llegue, traerá su perdición. El río se desbordará y sus violentas aguas traerán consigo a los invasores para arrasarlo todo. Y pese a ello, ha decidido no huir.

Sirva esta breve introducción para presentar tanto la trama del libro como al autor. El primero es La guerra de las salamandras (1936) el segundo, el checo Karel Čapek. Escritor de ciencia ficción que regalaría al mundo el término robot y que, además, había sido declarado enemigo público del nazismo que avanzaba poco a poco hacia la República Checa allá por 1938.

Pero el destino, así como Karel, era un escritor de humor bastante ácido y tres meses antes de que la invasión alemana tuviera éxito, Karel moriría de neumonía sin enfrentar el juicio de la Gestapo.

¿Qué irritó tanto a las autoridades para poner a un simple escritor en una lista negra? Precisamente el humor pesimista con el que apuntalaba ácidas críticas a la forma en que el nacionalsocialismo crecía en el país vecino. Críticas que supo plasmar bien en el libro que nos atañe.

La historia nos sitúa en un perdido punto del Océano Pacífico cerca de Sumatra. Allí ha sido enviado un barco holandés a buscar perlas para satisfacer la demanda europea. El capitán J. van Toch, en una increíble serendipia y guiado por los rumores locales acerca de unos diablos que habitan una isla realiza el descubrimiento del siglo. Una extraña salamandra gigante de tiempos prehistóricos capaz de andar en dos patas; la Andrias Scheuchzeri.

Mayor es la sorpresa de van Toch al percatarse que el animal, con la paciencia suficiente, puede ser entrenado para conseguir las tan ansiadas perlas a cambio de comida y herramientas adecuadas.

Las perlas pronto dejan de ser suficientes, y el ojo empresario de van Toch comienza la expansión a otras islas. Los avistamientos aumentan por todo el mundo, los científicos comienzan a hacer las preguntas relevantes, ¿cuál es el origen de la salamandra? ¿Será la de mi país la más poderosa? ¿En qué más podrían ser empleadas? ¿Cuántos golpes son necesarios para que aprendan algo nuevo y cuántos pueden resistir sin dejar de ser funcionales?

Los estudios avanzan con resultados sorprendentes, la Andrias aprende a hablar y leer, y al igual que el ciudadano promedio apenas necesita una instrucción basada en cuanto pueda absorber de los medios de comunicación. La salamandra no duda y carece de criterio propio; salvo casos excepcionales que son destinados para ejercer de líderes y así las preguntas continúan, ¿por favorecer la expansión humana merecen derechos o pese a su inteligencia son, como cualquier oficinista, no más que una bestia amaestrada?

A partir de aquí podría entenderse por qué se consideraba peligroso a Čapek. Y es que el escritor no solo apunto al nazismo, crítico la pasividad de otros países ante riesgos evidentes como el extremismo, crítico al capitalismo por su avaricia y al colonialismo por el trato injusto e inhumano que prodigaba a los subordinados.

Esto lo hizo a través del humor, pero también alterando la escritura misma. Este libro es más un collage, toda vez que algunas partes son “escritas” a través de notas de periódicos e informes científicos que sirven para entender todas las perspectivas posibles que llevarán a la salamandra a convertirse en un peligroso enemigo. Y es que, con la llegada del progreso a su vida, aprenden pronto el modo civilizado de dirimir los conflictos.

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