“Revolución” de Arturo Pérez Reverte / Por Javier Moro Hernández

“Reverte vuelve a construir un libro de aventuras […] que, sin duda se convertirá en un éxito de ventas, y en una serie de éxito, […] pero que una vez más está construido con base en clichés e ideas preconcebidas desde la superioridad moral de un escritor que observa el mundo desde las anquilosadas ideas del imperialismo español…”


El afamado y polémico escritor español Arturo Pérez Reverte nos entregó recientemente una nueva novela, titulada Revolución, publicada por la editorial Alfaguara. Una novela en la que el autor de La reina del sur se adentra a la historia de la Revolución Mexicana, a través de la historia de un joven ingeniero de minas español, Martín Garret Ortiz, quien se involucrará en el movimiento tras el alzamiento Maderista en 1911 y la toma de Cd. Juárez, por las fuerzas revolucionarias encabezadas por Francisco Villa.

Garret se ve involucrado en el movimiento desde el primer día, cuando desde su hotel de alojamiento en la ciudad fronteriza, empieza a escuchar los ecos de la batalla entre revolucionarios y federales. Su juventud, su “arrojo” lo lleva a la calle y termina participando en el robo por parte de un destacamento villista de quince mil monedas de oro de veinte pesos, conocidas en la época como “Maximilianos” de un banco de la ciudad. Su valentía y su dominio de la dinamita le ganan el aprecio de los recios soldados villistas, quienes hasta poco antes del levantamiento en contra del gobierno de Porfirio Díaz, eran considerados como unos simples cuatreros, unos peligrosos delincuentes, que se sumaron a la causa revolucionaria desde los primeros días, a pesar de que, en el seno del movimiento encabezado por Madero, siempre desconfiaron de ellos.

Reverte retoma en esta nueva novela uno de los temas centrales de su obra: la guerra, la violencia, y cómo está puede transformar al ser humano, a los hombres. Reverte, quién durante dieciocho años fue corresponsal de guerra, logra contar de manera trepidante las primeras acciones de guerra en las que se ve envuelto su protagonista junto a las fuerzas villistas. Es ahí, en las escenas de acción, que hay que decir, son narradas como si de una película se tratará (se dice que Revolución será convertida muy pronto en una serie de Tv), con una poderosa carga visual.

Sin embargo, pasados los primeros meses de la revolución, Garret será trasladado por sus jefes, quienes se han enterado de sus correrías junto a los bandoleros villistas, a la Cd. de México, en espera que la situación política y militar se calme, para que las labores en la mina reinicien. Ahí, en la capital Garret será testigo de los juegos del poder, en medio del nuevo gobierno encabezado por Francisco I. Madero, quien fue electo por una mayoría tras la renuncia del dictador Díaz.

El nuevo gobierno se verá pronto inmovilizado e incapaz de generar la transformación profunda que el país necesita, inmovilizado por las indecisiones propias de un Madero, que no quiere cambiar el modelo de Estado que fue dirigido por Díaz por casi treinta años, y que por lo tanto se entregará al ejército federal, mientras sus aliados revolucionarios, como Villa o Zapata se retiraban a la vida privada, mientras eran denostados y atacados por los consejeros y por la prensa de la capital, que en el fondo detesta la irrupción que estos capitanes surgidos del cambio, están generando en la sociedad mexicana de principios de siglo.

El personaje de Garret, quién según el mismo autor está basado en un viejo amigo del abuelo de Reverte, ingeniero como el protagonista de la novela, será testigo privilegiado de cómo el movimiento revolucionario primigenio, se encontrará trastocado en esta primera etapa, por las traiciones y los intereses que se verán desatados en esta época convulsa. Pero este personaje también le servirá al autor para contarnos de primera mano las transformaciones que el movimiento armado generará en la sociedad mexicana de la época. Por ejemplo, el papel de las mujeres, que como bien sabemos fue determinante en el movimiento armado. El famoso papel de las “adelitas”, mujeres que estaban atrás de la línea de batalla, alimentando, cuidando y sanando a las tropas revolucionarias. La novela de Reverte contará con tres personajes femeninos, que serán sin duda determinantes para el desarrollo de la historia de Garret: Yunuen Laredo, de familia acomodada, a la que conoce en la Cd. de México, Diana Palmer, una periodista norteamericana de carácter decidido y resuelto y Maclovia Ángeles, guerrillera villista a quien conoce tras los hechos de Cd. Juárez. Las tres influirán en el destino de Martín de una u otra forma, y la tercera, en particular, abrirá al lector a las mujeres aguerridas que fueron un sostén continuo para los hombres de Villa, curándolos o alimentándolos tras sus batallas, al tiempo que son mujeres de igual determinación, capaces de saquear y empuñar un arma.

Sin embargo, la novela de Reverte peca de todo lo que ya conocemos del personaje de Reverte. Es una novela marcada por las visiones prejuiciadas del personaje público, que exalta la visión machista de la historia, y que exalta la guerra como un espacio para encontrar lo mejor y lo peor del ser humano (del hombre, del macho, en particular). Garret es pintado además como un joven, un español noble, que cruzará el pantano de la guerra sin mancharse. Puedo imaginarme a cualquier actor español interpretando al personaje inflamado de esa nobleza tan castellana, que puede convivir con los “salvajes” villistas, que lo mismo comen con las manos, que violan y asesinan sin piedad a los “pelones” del ejército federal. Porque Garret es al final de cuentas solo un observador, un joven que, a pesar del salvajismo y la crueldad de la guerra, sabe bien lo que está bien de lo que está mal.

Es ahí, en donde la obra de Reverte me parece floja y poco verosímil, porque Garret el protagonista de la novela puede participar y enrolarse en las fuerzas de Villa, puede pasar información, puede ser considerado de fiar por los jefes villistas, puede sentarse a escuchar y rebatirle sus opiniones al mismo Villa (ese jefe al que todos temían y al que pocos osaban llevarle la contraria), quien solo se reirá de lo que le parece un joven osado, pero no tomará partido, no formará parte en cuerpo y alma de la Revolución. Él solo estará el tiempo que el destino le marque en esta guerra que no es suya. Participa en hechos de armas, pero no es un guerrero, forma parte de una de las facciones revolucionarias más sangrientas y crueles de una guerra civil cruenta y sanguinaria, pero él se mantiene puro y fiel a sus principios. Y es ahí en donde algo cruje. Algo no cuadra. Porque al final de cuentas, una de las reglas básicas de la literatura, es que el personaje de toda obra tiene que transformarse, tiene que cambiar. Garret es personaje valiente, capaz de volar puentes, de acercarse a las fortificaciones enemigas y volarlas con dinamita, pero es noble, fiel, honrado, sincero. Y no cambiará a lo largo de toda la novela, se mantendrá así, impoluto a lo largo de 400 páginas, de crueles batallas, de cruentas y sanguinarias venganzas y no cambiará.

Hay otro elemento que me parece problemático en la novela y es el aspecto en el que Reverte presenta a las fuerzas villistas. Soldados surgidos de lo profundo del pueblo, nobles en su actitud, sinceros en su amistad, dicharacheros, tragones, entregados a la causa, leales a su jefe, y respetuosos del señor Madero, a quién Villa defiende y obedece fielmente, pero que, a la hora de tratar a los vencidos, se convierten en seres desalmados, sangrientos, crueles, con sed de venganza, impasibles al sufrimiento humano. Sabemos, por declaraciones del mismo autor a la prensa, que una acción de nobleza y de amistad, no exime que los soldados se transformen a la hora de la batalla. Sin duda, los héroes en muchas ocasiones también son verdugos, pero la forma en la que Reverte nos presenta a las fuerzas villistas suena más cercano a una visión del buen salvaje, con quien Garret simpatizará más que con las fuerzas federales o con los hombres cercanos a Madero, de los que el joven español desconfía.

Reverte vuelve a construir un libro de aventuras, que funciona muy bien a la hora de la acción. Un libro que, sin duda se convertirá en un éxito de ventas, y en una serie de éxito, como su famosa Reina del sur, pero que una vez más está construido con base en clichés e ideas preconcebidas desde la superioridad moral de un escritor que observa el mundo desde las anquilosadas ideas del imperialismo español. Revolución es otra novela de Reverte, una categoría, una clasificación que es un éxito de ventas, pero que deja mucho que desear como narrativa contemporánea.

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