Destejiendo heridas de Varios Autores / Cecilia Santiago

Recibí un ejemplar de Destejiendo heridas en diciembre, recién sacadito de la imprenta, mi colega y autor de uno de los relatos que forman parte de esta antología, Silvano Cantú, me lo regaló.

Este interesante proyecto literario inició en el taller Tejiendo Historias que impartió en 2021 la escritora Liliana Blum y fue ofrecido en la plataforma que lleva el mismo nombre y que coordina Sonia Higuera. El material que se produjo resultó en una publicación independiente que consta de dieciocho textos que permitirán a quién los lea sorprenderse, reconocerse o encontrarse en el amplio universo de las palabras y palpar la calidad del trabajo de autoras y autores que empiezan a adentrarse en el oficio.

Leer un libro de cuentos siempre me deja aprendizajes en diferentes campos de la vida, aunque esa no sea la intención de las personas creadoras. Recuerdo que mi primer libro favorito fue una linda edición de Hans Christian Andersen compuesta de narraciones que me provocaban miedo, alegría o tristeza y que leía una y otra vez para sentir e imaginar. En la educación básica, tuve un gran profesor de literatura que hacía fotocopias de cuentos de todo tipo que nos compartía. En esa etapa pude descubrir voces, estilos variados de prosas, ingenio y creatividad humana que hasta la fecha mantienen mi gusto por las antologías.

En este punto debo confesar que el título de esta colección es engañoso, destejer junto a la palabra heridas me hizo imaginar que encontraría una serie de narraciones conectadas a una especie de proceso sanador como el que emerge de alguna terapia en grupo, donde las personas se sientan formando un círculo y comparten alguna experiencia horrible sobre algo que les provocó un pesar. Pero no, la diversidad de contenidos, me hizo pensar en un proceso en el que cada persona hace una pieza y no necesariamente dialoga la una con la otra. 

En esta reseña, me permitiré compartir seis historias que son para mí las más destacadas, y quiero aclarar que lo son, por el único hecho de que conectaron conmigo, con mis intereses, estilos, saberes y me provocaron un estímulo orgánico, una sinapsis, algo así como decir en voz alta: ¡eureka!

Hablo de ellas en estas líneas utilizando el orden de aparición que tienen en el índice del libro. Ana Karina Solís Campos autora de Teorías, me voló la cabeza porque su personaje central es una de esas personas que se pasa la vida hipotetizando las posibilidades. Empieza bien, te envuelve en una potencial tragedia y cierra con una reflexión sobre la responsabilidad o el papel de las progenitoras.

Radioaficionada de Purificación García Díaz, un relato brevísimo, me colocó en la escena sin miramientos, una genialidad la recreación sensorial que provoca. 

María Cervantes con Sapo albino escribió una historia que remueve los jugos gástricos, quizá porque muchas veces he escuchado opinar que lo tienes todo y no te falta nada ¿acaso el drama personal siempre tiene que estar justificado por otros? 

A tu lado siempre de Nataly Victoria Cárdenas Hernández me remitió a los cuentos de hadas, sin duda, un material indispensable para reconocer la violencia de género en una de sus formas más terribles.

Por su parte, Andrea Centeno autora de El hermano gemelo logró provocarme una risita nerviosa, no es que sea un chiste, pero para mí tiene dos cualidades que conviven de maravilla, es terrorífico y divertido al mismo tiempo.

Casi al final, imperdible leer a Silvano Cantú que escribió para esta compilación Porcelana rota una ficción con mucho suspenso que toca el simbolismo de los objetos heredados a través de varias generaciones y conecta con un desenlace inesperado, posible en un lugar donde la impunidad gobierna.

Las historias de Destejiendo heridas son más que una madeja de hilo que se forma al deshilar una prenda. Consta de varios ropajes, quizá una bufanda, un suéter con patrones geométricos y cuello de tortuga o una inconfundible chambrita para recibir a un bebé. Hilos de diferentes texturas, composiciones y gramajes que al entrelazarse cuentan vidas, sueños, experiencias o tragedias. Puntadas complejas que crean sensaciones. Las piezas concluidas de forma individual, son únicas.

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Robe
Robe
2 Años Antes

El invierno siempre ofrece el momento acogedor para zambullirse en las voces ajenas, embriagadoras de jengibre.